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domingo, 13 de junio de 2010

¿Presidente o presidenta?

Algo más a propósito de la incorrección general. Me han pasado este texto (no he logrado rastrear a quién pertenecía originalmente, y he visto multitud de blogueros y columnistas que se la adjudican sin señalar la fuente... en fin muy lamentable) y creo que merece difusión. Es viejo ya, pero bueno.

Yo no pongo el autor porque lo desconozco, pero no será por no haberlo buscado.

Cabe añadir, a mi pesar, que se admite (la RAE lo admite) el uso de "presidenta" así como, se me ocurre, también el de "regenta". Es curioso, por otra parte, a lo que llegas si buscas "parienta", puesto que en realidad, el único uso admitido en femenino es en el ámbito coloquial.

(Lo veo claro: tengo que buscar información veraz sobre la polémica "médico-médica", "ingeniero-ingeniera" y cómo no, "arquitecto-arquitecta")


¿PRESIDENTE o PRESIDENTA?

En español existen los participios activos como derivados de los tiempos
verbales.

El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es
saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser?

El participio activo del verbo ser, es "el ente". ¿Qué es el ente?.

Quiere decir que tiene entidad.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de
ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final "-nte".

Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta,
independientemente del sexo que esa persona tenga.

Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta;
se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.

Nuestros políticos -y muchos periodistas- no sólo hacen un mal uso del
lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la
lengua española.

Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la esperanza de que el
mismo llegue finalmente a todos esos ignorantes.

El que mandó esto frustró a un grupo de hombres que se había juntado en
defensa del género. Ya habían firmado:
el dentisto,
el poeto,
el sindicalisto,
el pediatro,
el pianisto,
el turisto,
el taxisto,
el artisto,
el periodisto,
el violinisto,
el telefonisto,
el gasisto,
el trompestisto,
el techisto,
el maquinisto,
el electricisto,
el oculisto,
el policío del esquino
y, sobre todos, ¡el machisto!

miércoles, 9 de junio de 2010

La (in)corrección política

Me niego a aceptar el rito repetitivo de "los niños y las niñas", "los españoles y las españolas", "los diputados y las diputadas" que al final derivan hacia perlas del castellano como aquella de "los miembros y las miembras".

Todo mentira, todo incorrecto.

También me niego a aceptar el "rígido manual de estilo" que pretende el Parlamento europeo.

¿Pero estamos tontos, o qué? Como dice una buena amiga mía, y como en todas las cosas por cierto, lo único necesario es un poco de sentido común. Dar la razón a alegatos feministas absurdos como este es deslegitimizar otras luchas por la igualdad que tienen un sentido real.

Todo esto, en realidad, viene a cuento de la corrección política, y de ninguna otra cosa más. De un gobierno, o un partido, o qué se yo, que quiere ser el paradigma de la igualdad, de todos somos iguales; y hay un ministerio de igualdad, y verdaderamente da igual. Porque la igualdad es una asignatura transversal a todo lo demás, que en una sociedad como la nuestra y en un siglo como el nuestro, se debe dar por hecho, se debe asumir como principio de la misma manera que asumimos la democracia o la higiene personal y no hay un ministerio para preservarla (y mejor nos vendría por cierto).

Resulta que por un puñado de votos hay que doblegarse a los mandatos de la imbecilidad, hablar y escribir para los imbéciles y las imbécilas, y mientras tanto, estas últimas seguimos cobrando menos y seguimos siendo más maltratadas y seguimos sufriendo prejuicios por tener este par por delante.

Por si es necesario aportar un poco de razón, copio literalmente un fragmento de Wikipedia: "El género masculino es la forma no marcada o inclusiva: si digo "los alumnos de esta clase" me refiero a alumnos de sexo masculino y femenino; el género gramatical femenino es la forma marcada y por tanto resulta la exclusiva o excluyente: si digo "las alumnas de esta clase" no me refiero también a los de sexo masculino, sino solamente a los de sexo femenino."

Personalmente opino que si alguna pseudo-feminista se ofende por una bobada como esta (si yo me dirijo, por ejemplo, a mis conocidos) porque piensa que la excluyo deliberadamente, el enfado es deliberadamente suyo y definitivamente su problema; un problema de entendimiento de cómo funciona el lenguaje. Sí­, esa cosa que utilizamos para comunicarnos. También le remitirí­a a estudiarse el principio de economí­a del lenguaje, esa otra cosa, muy útil por cierto para no dormirse escuchando un discurso político (si es que es posible).

Una buena dosis de educación, y una carreta de sentido común es lo que hace falta en este país de correcciones políticas y demás chorradas.